Contaminación del aire: del problema a la acción, y a la valorización

Llegó el momento, comenzó la primavera en Incheon y se cumplen seis meses de mi arribo a Corea del Sur. Soy una persona que ama el frío. De hecho, 2018 fue mi último verano y, si fuera posible, me seguiría escapando. Sin embargo, el invierno ha sido muy crudo: nevó en pocas ocasiones, pero con temperaturas que llegaron a los -15 grados Celsius. Esa clase de climas limita notablemente nuestra actividad y convierte el ir al supermercado en toda una travesía y planificación.

Desde hace unas semanas, las temperaturas comienzan a promediar los 10 grados Celsius, lo que me permite volver a realizar actividades en el exterior. Una limitante persiste: la contaminación del aire. Ella es la protagonista en el texto que decido compartirles este mes.

En el trabajo aquí hay personas de diferentes nacionalidades, culturas y experiencias de vida. Conocí personas que nacieron en países donde los conflictos armados son la norma, y otras donde la monotonía prevalece. Bajo su subjetividad, cada uno valora de manera diferente este lugar. En mi caso, al igual que la mayoría de los procedentes de países en desarrollo (incluso algunos europeos y norteamericanos), valoro la seguridad. Incheon es tan ridículamente seguro que puedo dejar la bicicleta sin cadena y no sucederá nada.

Disfruto estar al aire libre. Principalmente disfruto correr, una actividad que se transformó en un hábito saludable y de desconexión durante mi último tiempo en Buenos Aires. Cuando llegué aquí, fue un gran desafío entender que mi rutina se iba a ver tan afectada por la contaminación. Hay días en los que no puedo ver el edificio de enfrente por los altos niveles de polución que hay. Cuando se supera cierto umbral de contaminación, tengo permitido trabajar desde mi casa.

El tema de la contaminación del aire es serio. Sólo para compartirles algunas estadísticas: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 4.2 millones de personas mueren al año por exposición a la contaminación del aire. Eso sí, ¡no celebren allí! Más allá de la circulación característica de ¨buen aire¨ que limpia la contaminación, ustedes en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) están por encima de los umbrales contemplados. ¿La razón?

Naturalmente, las personas piensan que la contaminación del aire en las ciudades se genera únicamente por las emisiones de los autos. Sin embargo, según la ciudad y ubicación geográfica, las variables pueden cambiar. En el caso de Incheon, en primer lugar, tres de las 10 plantas de generación de energía a base de carbón se encuentran en las proximidades. Incluso se pueden visualizar desde algunos de los edificios más altos de la ciudad.

@NASA. 2016

En segundo lugar, como expliqué en la primera publicación, Incheon en general y Songdo en particular -barrio en el que vivo-, fueron diseñados para que el principal medio de transporte sea el automóvil privado. Para sumarle complejidad a la situación, Incheon tiene uno de los puertos comerciales más importantes del mundo y eso también genera un flujo de camiones masivo.

En tercer lugar, y como para generar un cóctel perfecto de contaminación, es importante destacar el ¨Hwang Sa¨o polvo amarillo que viene de China; más específicamente desde el desierto de Gobi y de la contaminación que se genera por la actividad industrial. En la imagen de la NASA que les muestro arriba se puede observar este fenómeno.

Un día aquí protegido ante la contaminación del aire.

Se preguntarán qué medidas tomé para abordar esta situación… Por el bien de mi salud, rápidamente naturalicé el uso de barbijo y lo sumé a la combinación diaria de indispensables junto con las llaves, el celular y la billetera. Utilizo mucho el purificador de aire en el interior del hogar. Los primeros meses no lo usé por no estar acostumbrado y la contaminación me generó irritación en las vías respiratorias. Evito salir los días en los que la contaminación es muy alta. Por suerte el trabajo me queda a una cuadra y no tengo problema en ir.

También planté árboles con mis compañeros de trabajo contribuyendo a la capacidad de la zona para absorber el material particulado. Reemplacé el correr en el parque por correr en la cinta del gimnasio y aprovecho los días que bajan los niveles de contaminación para correr en el exterior. Está de más decir que dentro de la lista de cosas para hacer cuando visite Buenos Aires en mayo próximo está correr por nuestros hermosos espacios verdes.

Con compañeros de trabajo participando en una plantación local de árboles.

Ningún lugar en el mundo es perfecto, cada uno tiene sus cuestiones positivas y negativas. Aquí podés estar muy seguro, pero lo que te limita es la contaminación del aire. Solemos dar algunas cuestiones por sentadas y garantizadas. El aire limpio aún no es una garantía en todo el mundo. Por eso, los invito a disfrutarlo cuando tengan la oportunidad. Espero que mi experiencia les haya sido útil para, al menos, pensar cuándo es realmente necesario usar el auto y cuán conscientes somos da la externalidad negativa que le podemos estar generando a las otras personas.

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